domingo, 5 de febrero de 2017

Una Pitadita

Después de mucho tiempo fui a Barranco, subí al metropolitano y bajé en en la estación Balta, caminé por conocidas calles del mencionado distrito, al final terminé en el malecón, en un instante recordé cuando estudiaba en una conocida escuela de turismo, eso hace algunos años atrás.

Por cosas del destino me encontré con una chica que estudiaba conmigo en un taller de actuación.
-Omar, eres tú -dijo ella.
-Si -le dije. Nos saludamos, me dio un beso en la mejilla, cerca a los labios.
-Que haces por estos lares -dijo ella.
-Caminando, recordando tiempos aquellos -le dije.
-Sonrió, vamos a caminar juntos -dijo ella
-Genial -le dije

Ella tenía el pelo rubio, ojos verdes, linda sonrisa. Ese día tenía puesto un top, un short jean tan diminuto que se le notaba sus hermosas piernas, y zapatillas blancas.
Caminamos por el malecón, llegamos al faro.
-En que estás -dijo ella
-Trabajando en un campamento -le dije
-Que paja debe ser eso, mi ex trabajaba en esa nota, y cual es tu régimen -dijo ella
-Un mes trabajo y un mes descanso -le dije, fingiendo algo de emoción
-Y en tu mes de descanso que haces -dijo ella
-Por ahora nada -le dije
-Eres un vago - dijo ella, riéndose
-Sonreí, no le dije nada

Sonó su celular, contestó, alo? hola amiguis, que onda contigo seguro sigues con la arrechura webona, estoy con un amigo por Miraflores, en que estas, pucha puede ser, deja checar mi agenda y veré si estoy disponible, ya ya okey si, dame unos días y te llamo, ya okey si ya te escuche, bye.

-Sorry, es mi amiga que quiere que la acompañe a acampar -dijo ella
-Así? que paja debe ser ir a la playa y pasar unos días por esos lares -le dije
-Si pero lo que no me cuadra es que va a ir su primo, y es un idiota - dijo ella
-Y que onda con ese pata -le dije
-Nada, es que quiere conmigo y no me gusta, además en un mañoso de lo peor -dijo ella, sonriendo.

Pasaron los minutos y me dijo que si la podía acompañar a comprar cigarros, genial, vamos -le dije.
-Quieres uno -dijo ella
-Paso, hace meses que no fumo -le dije
-Vamos, solo una pitadita, no seas gil -dijo ella

Le di una pitadita, me miró con ternura, sonrió.

Acompañame hasta la Javier Prado, vamos lateando, te cuento que ahora vivo por La Molina, y pucha mañana tengo que ir a trabajar y soportar a esas tipitas que se creen ricas y no lo son -dijo ella.

La acompañe al paradero, fue un largo camino desde la calle Schell hasta la Javier Prado, pero fue un lindo momento que pasé con ella.





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