lunes, 15 de noviembre de 2010

Raquel y yo

Me la presento mi amiga Delly, fue en su casa, en la Calle Dasso, en San Isidro. Era de noche, creo que eran las diez o once de la noche, hubo una reunión por motivo de una despedida de una de sus amigas, Delly me presento a Raquel, una chica agraciada, vestía un pantalón jean azul, unas botas color negro, una blusa blanca, y uno que otro adorno.
Me di cuenta que algunas chicas la miraban con envidia ( algo típico en las mujeres)  me hablo acerca de su pasión por el modelaje, por la pintura, por escribir, por la literatura, en si según ella era toda una artista. Me dijo que lo mejor que hacia era pintar, le gustaba ir al malecón y pintar lo que se imaginaba, me dijo que si tenia tiempo de ir a su departamento para mostrarme sus cuadros. Vivo por el ovalo Gutierrez, esta aquí nomas, vamos? de ahí venimos es solo un toque, esta bien  -le dije. Eran mas de las doce de la noche, nadie nos vio salir, llegamos en unos minutos a su depa, vivía en el segundo piso, el televisor estaba prendido, había un gato que maullaba, me agarro de la mano y me llevo a un cuarto, me enseño sus cuadros, te gusta -dijo ella, interesante -le dije, también me enseño su diario, Delly me dijo que a ti te gusta escribir, como ya sabes yo también escribo, mira, lee una de mis historias, leí varias de ellas, me gustaron, había muchas escenas de sexo en las historias, era muy explicita, eso me encanta. Sabes jamas se lo he enseñado a nadie -dijo ella, si me animo algún día publicaré una novela, tienes talento -le dije, gracias, eres un amor -dijo ella.
Quieres algo de tomar, un trago quizás, tengo una botella de vino -dijo ella, genial, vino esta bien -le dije.
Fuimos a la cocina, el vino esta en la refri, me gusta tomarlo heladito -dijo ella, sonreí, nos sentamos en la alfombra, escuchamos música (salsa romántica) bailamos lento, ya habíamos tomado mas de la mitad de la botella, y Delly -le dije, a la mierda su reunión -dijo ella, aquí estamos mejor, saco de su cartera una cajetilla de cigarros, prendió uno, quieres -me dijo, no así estoy bien -le dije, que pasa, no fumas -dijo ella, no no es eso sino que no tengo ganas de fumar ahora -le dije, (en si  cuando fumo y tomo vino me choca, y no quería hacer un papelón, por eso era mejor cuidarse) vamos al malecón -dijo ella, okey, vamos a donde tu quieras -le dije, la abrace, nos subimos  a un taxi, a Miraflores le dije al taxista, salir a la calle nos choco bastante, habrá sido el aire, cuando subimos al taxi estábamos recontra mareados, ella se quedo dormida en mis piernas, el taxista miraba por el retrovisor, a que parte de miraflores lo llevo joven, al malecón -le dije, a cual -dijo el, nose a cualquiera -le dije,  dejenos en Larcomar mejor, no quiere que lo deje en un hotel mejor -dijo el taxista, no le respondí, llegamos a Larcomar, hacia frió, estaba mareado, Raquel medio que se despertó, son quince soles -dijo el taxista, busque mi billetera, no estaba, la había dejado en el depa de Raquel, pensé: mierda ahora que hago, Raquel estaba media despierta, busque en su cartera, había un billete de veinte soles, lo saque de la billetera, le pague al taxista, me dio el vuelto, lo guarde en la billetera de Raquel. Caminamos, los dos abrazados, fuimos al malecón, cerca al faro, nos sentamos en una de las bancas que hay por ahí, sabes, cada vez que vengo aquí pienso en mi ex, el se fue con una tarada, me dejo por una chilena, se caso con ella, tiene una hija, viven en Valparaiso, lloro, en eso me hizo recordar a Sol, también era nuestro lugar favorito, también llore, los dos estábamos mareados así que nos franqueamos, pasaron unos minutos, ella me miro a los ojos, se acerco a mi, me dio un beso en la boca, fue un beso suave, rico, sus labios sabían a uva, le respondí al beso, nos besamos, Raquel besaba rico, no tenia ganas de ir a la cama con ella, solo tenia ganas de seguir besándola y ver el amanecer junto a ella.

No hay comentarios:

Publicar un comentario