Hace unos días mi amiga Lay se inscribió en un gimnasio allá en la ciudad de Bariloche, le dijeron que iba a tener un instructor personal, ella quedo encantada. En la noche se encontró con su novio Matias y le contó todo lo que le había pasado, pero al parecer el se puso medio celoso por lo que le había contado de que iba a tener un instructor para ella sola, eso no le gusto nada a Matias.
Al día siguiente, muy temprano Lay se fue al gimnasio, la anfitriona le presento a su instructor, los dos quedaron sorprendidos al verse, ya se conocían, solo que no se habían visto en años, el chico se llamaba Nicolás, el siempre estuvo enamorado de Lay, se conocían del colegio. Nicolás se fue a Europa a probar suerte y no supo nada de Lay en años. A Lay nunca le gusto Nicolás, ella siempre decía que era un chico tímido, flaquito, sin gracia, y muy tonto, por eso nunca le dio importancia, y Nico siempre le decía a Lay: algún día tu vas a querer estar conmigo ya veras, y Lay le respondía: ni en tus sueños.
Lay quedo impactada al verlo, no podía creer lo que sus ojos estaban viendo, ella pensaba: que rico esta Nicolás, esta para comérselo, que cambio radical. Pero como toda mujer se hizo la disimulada, después de la rutina de ejercicios quedaron en salir a tomar un helado para conversar ya que se veían después de varios años.
Lay le contó todo lo que le había pasado a su novio Matias, le contó toda la historia, desde el día que conoció a Nicolás en el colegio, hasta el día que lo volvió a ver, le contó detalle por detalle, y eso era de esperar no le gusto nadita a Matias, el es muy celoso, y al parecer ya no quiere que Lay vaya a ese gimnasio, la noticia del chico tonto y flaquito que siempre quizo estar con su novia y que ahora ese chico a regresado con las pilas recargadas no le ha gustado nada.
Pero yo conozco a Lay y se que por muy guapo y musculoso que este el tal Nicolás, no va a dejar a su amorcito que es Matias, su amor de toda la vida.
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