jueves, 22 de julio de 2010

Eres un ensarte

Mariana es una mujer de pocas palabras, es tímida, cariñosa, inteligente, le gusta salir a comprar ropa con su mejor amiga, no tiene enamorado, Rosario, su mejor amiga tampoco tiene enamorado. El otro día las encontré en el centro comercial, las dos estaban muy animadas, me dijeron que las acompañe a comprar, eran las cuatro de la tarde, hubo brillo solar, lindo día, perfecto para ir a la playa, yo ya había ido en la mañana, así que les dije para ir a pasear por el malecón, Rosario estaba encantada, Mariana no tenia muchas ganas, Rosario la animo para ir, pero no quería, vayan ustedes nomas nos dijo Mariana, eres un ensarte le dijo Rosario, la acompañamos a esperar su taxi, chau chicos nos dijo, subió al carro y nos hizo adiós con la mano, regresamos a la estación central, esperamos varios minutos, subimos al bus, bajamos en veintiocho de julio, fuimos al malecón, caminamos por el parque del amor, Rosario me abrazo, me dijo si quería un heladito, le dije que si, llamo a la heladera, ella compro dos helados, sin preguntarme que helado quería ella pidió dos helados copa cabana, nos sentamos en la banca, tomamos nuestro helado.
Rosario me miro como mira una mujer enamorada, me acaricio el rostro, se acerco a mi y apoyo su cabeza en mi hombro, una señora que vendía rosas, se nos acerco, joven no le compra una rosa a su enamorada, Rosario me miro, nos reímos, le compre la rosa a la señora, se la di a Rosario, gracias mi amor -me dijo, nos reímos.
Era de noche, hacia frió, Rosario me dijo que quería ir a su casa, la acompañe, Rosario vive en la calle Ocharan, así que no había necesidad de ir en taxi, caminamos, llegamos a su casa, ella me dijo si quería pasar, le dije que no, me dijo que sus papas y su hermana se habían ido de viaje a Cachicadan y que volverían en dos días, así que tenia la casa para ella sola, me dijo lo mismo, quieres pasar.
Pensé: si entro van a pasar cosas que después me puedo arrepentir, así que mejor no.
Le dije que no, en otra oportunidad, creo que se molesto porque no me dijo nada, abrió su bolso, saco sus llaves, abrió la puerta, entro, sin decir nada cerro la puerta.
Fui caminando con destino a la avenida Larco.
Eran las once de la noche, estaba en mi cuarto, leía un libro, me mandaron un mensaje de texto, era Mariana, el mensaje decía así: Oye Omar eres un ensarte, te pasaste ah, Rosario me llamo, me dijo que la choteaste, osea, que tienes ah, yo no se como le haces, pero quiero ver feliz a mi amiga, así que ya tu ve que haces, chau.
Pensé: porque me tienen que pasar estas cosas a mi.

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